Entrenamientos largos con duración de más de 90 minutos han dejado de ser garantía de resultados. Aulas rápidas de alta intensidad resultan en un mayor gasto energético y mayor consumo de grasa.
De acuerdo con Anderson Vieira, coordinador técnico de Monday Academina unidad Plaza Sur, este tipo de aula promueve el aumento de la capacidad de absorción de oxigeno, mejorando la condición física y la capacidad para la ejecución de las tareas diarias. Los principales factores que determinan el aumento de la intensidad son la alteración de la frecuencia y/o la sobrecarga que cada persona consigue soportar sin que haya prejuicio en la realización del movimiento.
Destaque de esa nueva tendencia es la utilización del propio peso del practicante como sobrecarga para los ejercicios. “En nuestro día a día, tenemos el peso de nuestro cuerpo para realizar las tareas y esas aulas sirven para preparar el cuerpo para esas actividades”, explica.
Otro tabú superado es que en la corrida el trabajo de perdida solo ocurre aproximadamente luego de 30 minutos de actividad. Anderson explica: “Lo que determina la quema es la intensidad de la actividad, correr los primeros diez minutos a una velocidad de 12 a 14 Km/h, con una inclinación de hasta 8 grados promueve el consumo de substratos energéticos e incluso de reservas, siendo mucho más efectivo que una corrida iniciada con trote leve”.
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